
La cubierta: La fachada, de mármol gris y piedra blanca con discos de mármol coloreado fue construida por el maestro Reinaldo.

La decoración interior: El interior está cubierto de mármol blanco y negro y tiene una techumbre dorada y una cúpula con frescos. Fue ampliamente redecorada después de un incendio en 1595, que destruyó la mayor parte de obras de arte medievales.
El ábside: Lo más bello del ábside es su mosaico, de Cristo en majestad, flanqueado por la Virgen y san Juan Evangelista, sin embargo, sobrevivieron al incendio. Recuerda a los mosaicos de la iglesia de Monreale, Sicilia. Aunque se dice que el mosaico era
obra de Cimabue, sólo la cabeza de San Juan es obra de este artista (1302) y fue su última obra, puesto que murió en Pisa ese mismo año. La cúpula, en el crucero de la nave con el transepto, fue decorada por Riminaldi mostrando la ascensión de la Virgen. Se cree que Galileo formuló su teoría sobre el movimiento de un péndulo al ver el balanceo del incensario (no es actual) que colgaba del techo de la nave. Esa lámpara de incienso, más pequeña y simple que la actual, está actualmente conservada en el Camposanto, en la capilla Aulla. Las enormes columnas corintias de granito entre la nave y el pasillo provienen originariamente de la mezquita de Palermo, capturada por los pisanos en 1063.
El púlpito de Giovanni Pisano: El gran púlpito se sustenta sobre una columna central instalada en un pedestal con imágenes grotescas y representaciones de animales, basadas en imágenes de antiguas religiones paganas, y seis columnas externas. De éstas, tres de ellas reposan sobre lomos de leones que están decorados con diseños románicos que representan el triunfo del Cristianismo.
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